Ser único. Ser feliz.

- Eso no es normal

- Lo sé. Pero, ¿quién quiere ser normal?

domingo, 31 de julio de 2011

Capítulo 13: Los besos se han dado cuenta , y quieren decirte que olvides esas ideas.

No puedes creértelo. Llevas semanas pensándote como decirle que le quieres. Y cuando por fin te has decidido a lanzarte, esa persona te dice que lo mejor es que sigáis como amigos. Y a ti te suena a escusa barata para decirte que nunca habrá la más mínima oportunidad de que seáis más que amigos. Es más, muchos te aseguran que lo peor que te pueden decir alguien a quien quieres es : yo te quiero como amigo... Decides rendirte y asumirlo sin más porque no quieres sufrir en vano.
Sin embargo yo no estoy del todo de acuerdo con que nada sea en vano.

Yo estoy de acuerdo con que mucha gente usa esa frase como escusa, como una forma de salir de paso cuando no se sabe que contestar. Pero no estoy de acuerdo con personas que cuando escuchan esta frase, por un lado hacen pequeñito el valor de la amistad y por otro, piensan que los “ yo te quiero como amigo” son eternos.

Para empezar yo creo que la amistad es esencial. Mucha gente la infravalora por el simple hecho de que entre amigos no hay besos en la boca. Es increíble como coleccionar amigos en el tuenti es importante, pero a la hora de la verdad cuando alguien quiere empezar una amistad contigo, le ignoras porque no te interesa tener amistades reales. Las virtuales te sirven para tener ochocientos comentarios sobre lo fenomenal que sales en una foto, pero cuando se trata de amistades en las que hay que cuidar a los amigos prefieres decir que no.
Siento desilusionarte, pero el amor no es amor si no cuesta, y en muchos casos sin una amistad sólida previa nunca se llegarán a besos primitivos en la relación.
¿Recuerdas cuando te decía que dar un beso es como contar un secreto, y que tienes que pensar muy bien con quien quieres compartirlo? Si lo miras de esa manera, a lo mejor no te parece tan inalcanzable el objetivo. Para que te cuente el secreto sólo necesitas que confíe en ti lo suficiente ¿no?
Pues en cuestión de besos es algo parecido.




Imagina que ese alguien tan especial te dijera que si quiere empezar algo contigo sólo para que no te lleves un mal trago, pero que en el fondo miles de dudas le invaden porque siente que entre vosotros no hay nada especial. ¿no sería más doloroso que acabara por culpa de todas esas dudas a que no empiece por el momento? Lo único que debes esperar es que encuentre la seguridad. A que encuentre un montón de razones en las que vea magia. Sin magia no se consiguen los sueños.

Me desquicia que reinen entre nosotros, los jóvenes, quienes deberíamos ser sueños y amor en estado puro, los prejuicios y los tópicos establecidos.
El miedo se ha colado en todas nuestras mentes. Nos da miedo cambiar el mundo ,y por eso aceptamos los tópicos como si fueran la verdad absoluta.
Seguramente llevas tanto tiempo pensando en si es bueno o no desvelar tus sentimientos porque alguien te ha llenado la cabeza de tópicos: Si le confiesas lo que sientes y te dice que te quiere como amigo, ya nunca será como antes, habréis perdido la confianza y de alguna forma esa persona te va a ver para siempre con otros ojos.
Yo antes también lo pensaba. No me salvo de los malditos prejuicios que sólo nos confunden. Veía a mi alrededor que sincerar el amor cuando no era correspondido solo era algo malo, que sólo hacía que los implicados se distanciaran.
Seguro que sabes muchos ejemplos que apoyan esta tesis que se ha convertido en tópico del amor contemporáneo, sin embargo creo que este tópico se construyó a partir de otro tópico aún más grave: El amor sólo busca un atractivo físico. Por lo tanto el que me hayan dado calabazas hoy, implica que debo olvidar que entre nosotros pueda haber algo para siempre.

Los besos se han dado cuenta del problema. Llevo ya muchos capítulos intentando buscar la razón por la cual sigue habiendo personas que tratan de fundamentar sus vidas en lo superficial. En este capítulo los besos me han abierto los ojos, y espero que te sirva a ti también para acabar con ese tópico.

Cuando una persona te dice que no cree que haya ningún futuro en vuestra historia, sueles pensar que te faltan abdominales o unas cuantas tallas de sujetador, pero no te paras a pensar en la razón esencial: no tienes nada diferente que ofrecerle. Es verdad que la mayoría de los conformistas que nos rodean, que prefieren imitar al vecino que tomar las riendas de su destino, lo único que quieren que les ofrezcan es lo exterior, pero te aseguro que también siguen existiendo otras personas que creen que nada queda en lo meramente material. Muchas de estas personas tan sólo necesitan una historia de esas que no pasan desapercibidas porque se construyen desde la autenticidad y el deseo de sorprender.
Cuando alguien te dice sutilmente que no cree que tengas nada de lo que necesita que le ofrezcas, no se refiere a que nunca pueda llegar a ser así. Es más, un no eterno lo tendrás si dejas la situación inmutable, pero si evolucionáis creando una historia sólida como amigos, hay posibilidades de que un día sin avisar llegue un principio.

Mucha gente cuando recibe un no por respuesta , escondida en el tópico antes mencionado, desaparece del mapa, deja de cultivar la relación que tenía con esa persona y se hunde pensando que nunca habrá nada.
Claro que no habrá nada. Si desapareces de la faz de la Tierra es imposible que empiece nada.

Los besos están tristes. Muchos besos nunca han llegado a darse precisamente por ese error de concepto.

Cuando recibas una desilusión amorosa de este tipo, no te hundas sin más argumentando que el tópico. Lo más cómodo es abandonar, pero si realmente sientes que se equivoca diciendo que no tienes nada que ofrecerle, demuéstraselo.
Te digo de corazón que esa persona tiene claro lo que quiere. Tiene claro que no quiere más cosas iguales, y sabe que todo lo que haces lo haces sin fundamento propio persiguiendo a una muchedumbre de personas que no saben por qué siguen una moda, pero la siguen.
No hay nadie que no esconda algo especial dentro, pero si hay muchos que no dejan que salga por miedo al rechazo. De lo que apenas se dan cuenta es de que si se enamoran de alguien que aparentas ser ya nunca serás tu mismo, y cuando quieras volver a serlo ya no quedará nada de ti.

Si consigues que se quede con la boca abierta cuando hasta donde eres capaz de llegar, cuantas fronteras eres capaz de cruzar,cuanto eres capaz de luchar, que tu lema es disfrutar y consigues que se llegue a asombrar, esa historia puede llegar a empezar. No hay otra clave a parte de imaginar las reglas de tu juego y empezar a jugar.

Duele mucho que te digan que no. Pero los besos que no se dan, esos de los que hablé en mi capítulo uno, me han contado que una vez al año se reúnen todos en un sitio para contarse entre sí el estado de ánimo de las personas que sufren de mal de amor. Allí analizan las causas del vacío que se siente cuando no se puede empezar una historia con una persona concreta, y han llegado a la conclusión de que uno de los principales problemas del mal de amores es el rendirse antes de tiempo.

Un beso me ha confesado que muchos de los que se limitan a evitar a la otra persona, después de varios años no lo han superado del todo, y lo que es peor, dándolo por un caso perdido, nunca han descubierto si realmente no era posible que esa historia empezara.
Mientras tanto aquel que dijo que no piensa que hizo bien en decir que no porque el que aseguraba amor infinito no ha estado dispuesto a luchar ni lo más mínimo.

¿Que difícil es el amor verdad?


La asociación mundial de besos verdaderos nos informa de que nada se construye por ciencia infusa, de que nadie quiere falsas imitaciones para nada, de que solo son imposibles las historias por las que no se lucha.



Así que a partir de ahora cuando una historia no empiece piensa que tal vez si realmente los dos estáis dispuestos a apostar por esa historia, empezará en el momento indicado.


...Una persona me ha enseñado mucho sobre todo esto. Y la verdad es que me alegro de haber aprendido a no adelantar acontecimientos. Hay muchas personas que no lo entienden. Pero todo aquello que merezca la pena llegará cuando tenga que hacerlo. Llegará sin pedir permiso, y precisamente eso será lo más especial.

Resumiría este capítulo en tres cosas:

No hay que pedir permiso a nadie para algo que las reglas se construyen sobre la marcha y dependiendo de los protagonistas de la historia.

Quien planta tomates no puede esperar que nazcan cebollas. No te dejes de implicar en aquellas relaciones que esperas que te den sus frutos.

Los besos todavía tienen mucha guerra que darnos, pero espero que todo lo que me confiesan sirvan para dibujar al menos una sonrisa en alguien que al final llegue a experimentar una historia propia, sin nada establecido.



 
...Paula

PD: ya que en este capítulo se ha tratado de acabar con falsos mitos, aunque este sea el 13 siempre recuerda que la mala suerte nunca está en el 13 porque no es más que doce más uno.
Pd2 : gracias a una señorita que antes mencioné, espero que se sienta identificada con mis agradecimientos
pd3: este capítulo también es para algunas personitas que me encuentro hundidas y desorientadas últimamente.

Cuanta reflexión propia.

lunes, 27 de junio de 2011

Veintidós o veintitrés horas después de aquel atardecer en el sillón rojo.

La imprevisibilidad de aquella chica comenzaba a ser previsible. En cuanto ella se marchó enfundada en su falda verde aquella mañana de marzo en la que ambos se despertaron acurrucados en el mismo sillón, él supo que en los días siguientes nada cambiaría. No era la primera vez , y probablemente no sería la última, porque cuatro ocasiones como aquella ya se habían presentado,lo que daba pie a una quinta. Sin dudarlo él sabía que al menos tres veces más que aquella había creído ver en los ojos de ella una especie de grito silencioso. Un grito que era tan original por salir de la mirada, como por no sonar a nada. Un grito muy como ella: no hacía caso alguno a las reglas de los demás gritos, quería salir pero sin molestar, quería sorprender pero sin agobiar, quería explorar y vivir y soñar. A él aquel le parecía que era un grito que pedía que los besos desenfrenados sustituyeran lo antes posible a los rituales de la amistad. Incluso cada vez que se presentaba una situación como aquella, creía oír aquel grito callado con más fuerza.
Fuera como fuese, cada vez que ella le dejaba empaparse un poquito de su esencia asimétrica, él notaba como crecían en él una ganas locas de perder la compostura, la cabeza, los acordes y si hacía falta la camisa. No obstante, él sabía que no era aquello solamente cuestión de atracción física, era más bien una especie de química lo que había entre los dos. Se había sentido atraído por tantas mujeres desde la guardería, que sabía detectar sin esfuerzo cuando estaba en medio de una cuestión de aquel calibre. Por lo tanto, sabía de sobra que con miss desastre en persona, había más ingredientes además de la inminente atracción física entre aquello que ya había empezado a cocerse. Y es que, siempre había estado intrigado por saber que escondían realmente aquella maraña de sensaciones que se le presentaban cada vez que algo le recordaba a ella.
Últimamente esa maraña se había instalado de manera permanente en su cerebro,su corazón y sus tripas, pues a cada paso que daba se encontraba con una imagen, una sensación, un olor o un sabor que le recordaban en algo a ella. Además, a menudo, si esto sucedía, a él de daba por pensar en lo asustado que se sintió el día que la conoció. Nunca antes había sentido nada parecido. Se encontró desarmado cuando se dio cuenta de que debía aprender a desenvolverse en un nuevo juego cuyas reglas nunca antes había oído. Nada de lo que había aprendido hasta ahora le iba a servir de nada. No importaba cuantas veces hubiera jugado antes, porque ella no creía que fuera justa la victoria que se consigue tan sólo por azar. Desde el mismo instante en el que la mirada de ella se cruzó con la de él por primera vez, él supo que si quería jugar con ella a su juego, tenía que entender que las reglas se escribirían sobre la marcha. Y es que, en aquel primer cruce de miradas a él le pareció ver a una chica tímida, pero segura, cuya mirada intensa le comunicó que ella estaba fuera de los juegos en los que se te elimina por cuestiones de suerte. Esos ojos que en aquel momento le parecieron casi tan oscuros como infinitos, le contaban que a ella no le gustaba jugar con tramposos, ni mucho menos con aquellos que se comen una y cuentan veinte. Con ella había que poner las cartas sobre la mesa. Era una chica con las cosas claras, y eso le gustaba casi tanto como que tenía los ojos intrigantes. No eran unos ojos impresionantes, pero sí se algo se podía decir de ellos es que eran peculiares. Ella era como sus ojos, si bien tenías claro que eran oscuros a primera vista, muchas tardes parecían querer mostrarte su verdadera apariencia de ojos más claros cuanto más iluminados. Y si un día les visitaba la tristeza solían también ponerse del color de las uvas maduras. Con esta chica y sus ojos, había que jugar cartas propias para aspirar a ganar, pero cuidando el momento idóneo para sacarte ese as de la manga que le hiciera temblar. Era una mujer exigente, pero nunca nadie antes había conseguido hacer de él alguien dispuesto a superarse a mejorar. Y es que, probablemente todos estos detalles infinitesimales eran precisamente los que convertían a su amistad en una especie de oruga en metamorfosis que quizás algún día fuese mariposa.

Pensaba también en la impotencia que le inundó aquellos primeros meses, y que aún hoy venía a visitarle cada vez que él intentaba comprender lo que ella le contaba en un idioma más complejo si cabe que el chino aliñado con un toque de acento ruso. Pero sobre todo, pensaba en como ella había conseguido enseñarle que a veces tiempo y paciencia consiguen dejar en la cocina impregnado el olor de las galletas para siempre, porque todo el mundo es capaz de comprar un paquete de galletas en el supermercado si dispone del dinero, pero quien se las cocina las disfrutará más. Y ya puestos a cocinar, hacerlo a fuego lento es lo más sabio, porque no merece la pena que por ahorrar tiempo acaben todas churruscadas.
La música era casi la mitad de la vida de él,pero a día de hoy tocar la guitarra significaba imaginársela sentada en el sofá rojo tratando de concentrarse en las cuerdas. La guitarra se había convertido así,a lo largo de los días, en un espejo que reflejaba esa cara tan divertida que ponía esa chiquilla cuando, por talento o por casualidad, te soltaba una pregunta sumamente aguda.
Él no había logrado entender como, sin ser más que dos amigos, todo aquello era posible. Tampoco le cabía en la cabeza pensar que habían dejado de importarle las etiquetas o los comentarios del resto de sus amigos. Pero ha decir verdad eran esos síntomas de que había aprendido a tomarse la vida con filosofía. Porque juntos se merendaban las tardes con música endulzada con filosofía. Y aunque todavía habían sido bastante escasas, filosofía tarareada, chillada o incluso ahogada, se había hecho hueco al menos un ratito, en todas y cada una de aquellas tardes. Además, aunque ella nunca lo había confesado, él sabía perfectamente que su condición de semimúsico a menudo provocaba en el interior de aquella chiquilla una reacción en cadena que acababa por hacerle un nudo marinero en el estómago. Nadie había tenido que decírselo nunca, porque él había aprendido a leerle los ojos a la perfección. Y sus peculiares ojillos le transmitían que si ella ya estaba bastante tarada de fábrica, no era sino él quien agravaba esa locura.

Sólo habían pasado veintidós horas, veintitrés a lo sumo, desde que se la encontró recostada en el sillón rojo mirando el atardecer, pero se le estaba haciendo la tarde eterna entre tanto pensamiento.
Por un lado la experiencia le decía que, predicando su ejemplo de chica poco corriente, la próxima vez que coincidieran en alguna parte ella actuaría como otro día cualquiera. Era especialidad de la casa actuar con naturalidad, cosa que podía no entenderse desde fuera por no ser parte de lo que todo el mundo hace. Y es que, a estas alturas, él ya no se desconcertaba por las supuestas actuaciones a contracorriente de aquella señorita desastrosa, porque creía haber entendido que ella tenía su por qué para no dejar a nadie entrar atropelladamente en su vida.

Se fue al sillón rojo a pensar, con la esperanza de que allí lo vería todo más claro. Oía ese grito, que supuestamente ella le había lanzado la noche anterior, retumbando en su cabeza. Sentía además la necesidad de arriesgarse más que nunca, e incluso llegó a plantearse que esta vez no era como las demás, y que no iba a ser capaz de actuar como si nada. No esta vez. Quiso llamarla, pero en lugar de eso cerró los ojos e imaginó lo mucho que se enturbiarían las cosas entre ellos si él cogía y le soltaba todo por teléfono. Se sintió cutre por un momento, y comprendió que debía esperar, y sobre todo no planear lo que iba a pasar la próxima vez que se encontraran. Sin embargo,no fue capaz de dejar de darle vueltas a aquel suceso en el que se entremezclaron el atardecer, una falda verde y una guitarra cogida por cuatro manos en la oscuridad.
Le dio por imaginar como sería un juicio entorno a aquel caso, y cayó en la cuenta de que sin testigos de por medio, lo que había sucedido tan sólo veintidós o veintitrés horas atrás, era completamente subjetivo. Es decir, sin poder contar con todo lo que había pasado por la cabeza de ella, nunca se podría alcanzar una sentencia justa. Por está razón, consideró que si hubiera tenido que nombrar a un testigo que pudiera dar una prueba objetiva de todo aquello que se estaba cociendo entre doña torpeza encarnada y míster casimúsico ese podría ser sin lugar a dudas el sillón rojo. Y aunque sabía que el sillón no estaba capacitado para declarar en aquel juicio, a él le pareció sentir que si éste hubiera podido hablar, hubiera estado indudablemente de su lado.


Se recostó lo más horizontal que pudo y cuando apoyó la cabeza se clavó algo en la nunca. Cuando se dio la vuelta comprendió que lo que se acababa de clavar era un sujetador. Esa especie de corriente eléctrica que le había surcado la espina dorsal la noche anterior subió de pies a cabeza cuando cayó en la cuenta de quien era ese sujetador. Lo miró con algo de curiosidad unos instantes, y de repente se le vino a la cabeza la imagen de su silueta desnuda tratando de buscar las mangas a la sudadera. Le entraron ganas de reír cuando se dio cuenta de lo mucho que le gustaba que derrochara torpeza por los cuatro costados. Si le hubieran preguntado como era ella probablemente se hubiera saltado la peculiaridad de sus ojos, porque sin lugar a dudas era necesario mencionar que ella era una chica que convertía en divertidas, e incluso elegantes todas las situaciones en las que mostraba a la luz su torpeza. Él hubiera dicho de ella que ante todo es extraordinariamente torpe, pero que nunca antes había admirado tanto a nadie en mitad de una torpeza.
Manteniendo en la mente la imagen de esa espalda a la luz de la luna y esa preocupación por terminar de ponerse la sudadera, decidió que devolverle el sujetador era la escusa perfecta para verla. Estaba ya decidido a llamar cuando oyó a lo lejos una moto que se acercaba. Pasados poco más de diez segundos, entró ella. Trataba de aparentar que estaba indignada, pero como de costumbre sus ojos le delataron diciendo que se alegraba de verle en el sillón rojo:

  • Hola señorita, me parece que tengo algo muy tuyo- dijo alzando el sujetador
  • ¿No me digas? Ni me había dado cuenta. ¿Y sabes quien no se ha dado cuenta tampoco? Mi madre, que al poner la lavadora ha mirado una por una las prendas que llevaba ayer a ver si faltaba algo. Y mira que casualidad que faltaba el sujetador. Y claro como no se ha dado ni cuenta, tampoco se ha enfadado ¿sabes?- dijo tirando del sujetador con fuerza hacia si. Él no lo soltó a pesar de los repetidos tirones de ella.
  • Pues yo no veo tanto drama en que como fan mía me hayas regalado un sujetador en uno de tus arrebatos de enamoramiento de un músico de mi categoría- bromeó tirando del sujetador y haciendo que ella lo soltara.
  • Pero ¿qué haces? Que sea una olvidadiza no significa que te haya donado ese sujetador ¿sabes?
  • Ya,ya. Y me voy a creer yo que ha sido una casualidad que se te haya olvidado aquí justo tu sujetador más sexy- dijo para disfrutar de aquella chiquilla fuera de sus casillas- Que pillina eres, lo has puesto estratégicamente aquí para que yo me topara con él y no tuviera más remedio que pensar en ti. Pues ¿sabes qué?he de reconocer que lo has conseguido, pero no ha sido sólo culpa de este sujetador...
  • Como no me lo devuelvas ya, te voy a pegar un cacho de mordisco que …
  • ¡ Eh, leona! No es necesaria la fuerza bruta. Sólo intento que veas que no es normal que tu madre se piense que has hecho cosas que no has hecho sólo porque haya un sujetador que no aparezca. Es más, si se sulfura por algo así conociendo la extraordinaria capacidad que tienes para perder todo lo que tocas, es que le asusta que su hija se esté haciendo mayor. Sino has hecho nada de lo que sospecha, no le des la razón buscándolo como si te hubiera pillado. Aunque, de todas formas no estaría mal que tu madre tuviera razones para pensar lo que piensa,y estarás de acuerdo conmigo en que...- no acabó la frase, pero añadió entre una risilla- nada mal.
  • ¿Qué pasa? ¿que quieres pelea? Sabes que no me hace gracia que hables de esas cosas como si estuvieran a punto de producirse...
  • ¿Qué cosas? Yo no soy capaz de pensar en ninguna actividad que se haga sin sujetador que sea mala...
  • Ves, ya estás otra vez...
  • Vamos a ver, me imagino que tú, como todas las mujeres, dormirás sin sujetador, y que yo sepa no hay nada más sano en el mundo que dormir.- Seguía con el sujetador en la mano, y ella permaneció en silencio con cara de pócker.- No tienes razones para enfadarte. Es más igual deberías de quedarte aquí esta noche a dormir para que yo vea si tengo razón en eso de que las mujeres dormís sin sujetador...
  • ¿Tú crees? Yo más bien creo que eso es lo que te gustaría a ti, pero como no voy a ser yo la única que salga mal parada de todo esto, mejor duermes tu solito. Y si no te da la gana de darme el sujetador, me parece estupendo, pero no esperes...
  • Shhhh- Él le tapó toda la boca impidiendo que siguiera con el sermón.- Deberías de saber que cada vez que intento picarte lo hago porque estás bastante guapilla cuando te mosqueas. Y no es que no quiera que te quedes, pero te conozco, y no es la mejor estrategia pedirte que lo hagas. Tengo que hacerte una pregunta, pero sólo si te tranquilizas y me contestas con un grado de cero rencor.
  • Pues no te prometo nada, pero igual el hecho de que me vayas a devolver mi sujetador ayude un poco.
  • Tienes que decirme por qué no dejas a la mayoría de los chicos que jueguen contigo
  • ¿ Te refieres a por qué me cuesta tanto abrirme con una persona?
  • Si eso es.
  • Creo que lo que me pasa es que veo que a mi lado hay demasiada gente que se vale de la aprobación de otros para actuar. Además, hace un tiempo oí que “los hombres se enamoran de lo que ven, y las mujeres de lo que oyen. Por eso las mujeres se pintan, y los hombres mienten” Y a decir verdad esto ha ocurrido así en casi todos los casos que me he encontrado en mi vida. Yo no digo que no pueda haber excepciones, porque de hecho creo que si hay algo que yo busco es precisamente una de esas excepciones. Pero hasta donde yo sé, hay demasiados hombres que se dedican a actuar de forma distinta con sus amigos que con sus parejas en función como les convenga. Y como de esos te encuentras como churros, supongo que la solución que yo he aplicado es cerrar radicalmente la barrera hasta que alguien esté dispuesto a saltarla...
  • Bueno, está claro que razón no te falta. Pero yo creo que tendrías que confiar más en que hay personas que pueden asombrarte. Además si lo piensas un segundo, tu nunca te maquillas, por lo tanto es lógico pensar que también existan hombres que no mienten. Que quieres que te diga, pero justo delante tienes a un aspirante a estrella del rock que desde que se dio cuenta de que vivir al bollo es absurdo, vive siendo auténtico. No quiero echarme flores, pero aunque tengo mis baches, yo nunca te miento. Deberías saberlo. Además, no me negarás que tu también te enamoras bastante por lo que ves. Vamos, puedo hacer la prueba de algodón ahora mismo- decía mientras se levantaba la camiseta.- dime que no te gusta lo que ves...
  • No puedo decirte que no me gusta...
  • Ves. Si es que somos un par de excepciones excepcionales. Y nunca mejor dicho. Nunca creí que diría esto, pero lo mejor que tienes es que eres más natural que un yogur. El maquillaje sólo ocultaría lo que eres, y me gusta que hayas decidido no llevarlo.
  • Y a mi me gusta que me digas que eres una excepción en eso de mentir sin ton ni son. Sin embargo, veo por donde vas, y me temo que aunque seamos dos excepciones, el sillón me ha confesado antes que cree que será mejor que no demos por hecho que ahora lo que toca es un beso de esos de película, porque en realidad ahora me toca decirte que como no vuelva enseguida con mi sujetador a casa, sólo me darás un beso en toda tu vida, porque mañana ya no tendré cabeza. Así que me temo que tengo que irme.

Ella intentó escabullirse con todo el morro del mundo, pero él no estaba dispuesto a quedarse una quinta vez con la miel en los labios. Así que añadió:

  • Mira por donde que a mi me gustaría que me mintieras si es necesario para escucharte decir que te mueres de ganas de enseñarme si las mujeres dormís o no con sujetador.
  • No tengas tan claro que tendría que mentirte para decirte eso- Se acercó a él peligrosamente y le susurró- Pero si lo hiciera tendría que matarte, porque no te soportaría con lo crecidito que te pondrías si lo admitiera. Así que de momento tendrás que quedarte con la incertidumbre.
Sonrió como ella sólo lo hacía a modo de despedida. Después se giró y se fue. A él le pareció que el barco iba viento en popa a toda vela, pero lo hubiera gustado que la tercera noche en el sillón rojo hubiera sido la vencida.




pd: su condición de semimúsico indudablemente facilitaba las cosas, pero estaba claro que con ella nada era fácil.

Pauli
4/4/11

martes, 21 de junio de 2011

Capítulo 12: Lo establecido es aburrido. Crear historias que nadie más pueda entender, y besos que te den más que placer.

Hoy he estado hablando con diciembre sobre la capacidad de creación.
Me ha dicho algo que se ha quedado toda la tarde dando vueltas por mi cabeza: los creativos mueren poco a poco en esta sociedad perezosa...
Vivimos deprisa. Tanto que al hecho de que nadie se atreva a exponer sus ideas se suma la falta de tiempo. No se piensa por pereza a pensar, no se ama por pereza a inventar.

Algunas historias nacen en la ilusión, y cuando mueren los protagonistas se dan cuenta de que esa historia fue bonita, pero que realmente no tuvo nada para diferenciarla de las demás. Sé que suelo explicarme fatal, pero de lo que estoy hablando es de ese momento en el que las cosas se acaban por las razones que sean, y uno de los protagonistas se pone a pensar en que es lo que va a diferenciar esa historia de las demás vividas o de las que vivirá a lo largo de su vida. Cuando después de mucho pensar va y se da cuenta de que ni ha sido una historia diferente de esas que si Woody Allen la pilla la lleva a la gran pantalla, ni hay nada que haga diferente de las demás. Es entonces cuando inevitablemente se pregunta si ha habido amor en esa historia. En realidad sabe que tendrá siempre en mente buenos recuerdos, que la historia ha servido para mantener su sonrisa durante un tiempo, y además sabe clarisimamente que ha querido a esa persona, pero lo que no sabe es si esa historia quedará en su memoria como única.





¿Por qué nos pasa esto?
Abre los ojos de una vez... Cada día me entristece más ver como todos somos marionetas que no hacemos más que seguir un guión que alguien escribió y del cual pocos pueden salir.
Viajemos al pasado. Estas en Francia, y que conste que no hay mejor lugar para desvelar los secretos del amor, o al menos eso nos quieren vender, en 1788. La vida es muy injusta. Eres burgués. A tu alrededor solo ves autoritarismo, tristeza, falta de esperanza, matrimonios por conveniencia, inmovilismo estamental, injusticia, pocas expectativas de futuro y una serie de personas que son las que manejan todo el cotarro a costa de injusticias para otros. Imagina que todas las personas que conoces están allí. El clima se respira tenso, y gracias a que sabemos por adelantado la historia sabemos que Francia está en vísperas de estallar en revolución.
¿realmente crees que todas las personas que conoces estarian dispuestas a luchar por la libertad?
¡pero si la gente no piensa! La gente vive viviendo lo que hay que vivir porque todos viven así, pero no piensa. Cree que las historias de amor deben empezar como en Hollywood y acabar con todos los trapos sucios fuera...

¿Y por qué tiene que ser así? ¿QUIÉN HA PUESTO LAS REGLAS? ¿Acaso hay alguien que vigile que no se hace trampas?
NO.
Claro que no.

Lo mires como lo mires, la gente no piensa. Aveces es porque no tiene tiempo para pensar... pero la mayoría no. La mayoría de las veces no es por eso...
La moda de no pensar es así principalmente por pereza. Definitivamente de ser nosotros los burgueses franceses habríamos cambiado el curso de la historia. Nadie habría luchado por lo que quería con el simple pretexto de que lo mejor es hacer la pelota a los que establecen las reglas del juego para poder optar a disfrutar de una serie de derechos en el futuro. Bueno, hasta cierto punto ¿qué más da que nosotros no hubiéramos luchado no? Ya lucharon otros por nosotros en su momento y nos consiguieron la libertad que tenemos ¿no? ¿que más queremos si ya nos lo han dado todo hecho? Ya esta inventado todo lo que necesitamos, pues a vivir la vida, a disfrutar, porque el placer y el dinero son los que nos mueven...
¿nadie se da cuenta de que esa pereza que todos tenemos nos la han creado?

La mejor manera de que no pensemos es hacernos creer que somos felices y así nunca nos revelaremos contra lo establecido porque se ajusta a lo que creemos querer: dinero, placer, apariencia y poder.
¿Es eso lo que quieres tu? Yo no.
Yo quiero ser feliz.
No puedo darte la receta para que lo seas. Pero puedo intentar que veas que el placer te da la felicidad un tiempo, y puede que sea un tiempo muy largo, pero que cuando te pones a pensarlo te das cuenta de que es algo accesorio...
Es un poco triste el ejemplo que se me ocurre, pero es una buena forma de ver que no solo me refiero a las historias de amor, sino a todas las relaciones significativas en tu vida.
...Meditando sobre todo esto de pronto he pensado en mi padre. Yo tengo mucha conexión con él y estoy segura de que todo el mundo tiene personas en su vida con las que habla de cosas que no se hablan con las demás personas. Para mi una de ellas es mi padre.
Si yo me muriera mañana, y pudiera decirle un último mensaje, para que el supiera que soy yo realmente la que le manda el mensaje le saludaria como solo a él suelo saludarle, le diria cosas que solo el sabe que pienso, le diría todas las palabras que se inventa cuando no sabe como explicar una cosa, o las cosas que él puede hacer y los demás no.
Nunca se me ocurriría decirle algo que hace él como todos los padres, y tampoco le contaría algo que cualquiera puede saber... tendría que contarle algo que nadie más en el mundo sepa. Lo que haría sería contarle algo que solo lo hallamos creado para nosotros.

Cuando piensas en una relación y quieres ver que pequeñas cosas hacen esa relación diferente te das cuenta realmente de lo importante que es no caer en la rutina. Construir una relación empieza con confianza y sigue con creación. CREAR cosas que nunca han existido desafiando los límites conocidos harán que recuperes opinión, que seas capaz de sentir lo especial de una relación y que ésta nunca muera.
Te estoy proponiendo una revolución...
algo que va más allá de las historias de amor que nos han vendido como son...

Tu herramienta más poderosa es la imaginación...
y debes recordar que la historia de amor no entiende de nada establecido, porque si se construye desde los cimientos con la creación la historia será única e irrepetible.

Puedes empezar por inventar un beso,
será muy sugerente nunca saber lo que esperar,
cada día será diferente,
y nunca en la rutina te vas a enterrar.

Revolución solo por dejar lo material que nunca llena y llenarte la cartera de ideas y experiencias que nadie más podrá vivir...
No hay nada bien y no hay nada mal porque tu eres quien creas todo.
Que no es a PARÍS donde hay que viajar.

Revolucionemos el mundo del beso,
olvidemos lo que otros piensen y apostemos por nuevas iniciativas,
sorprendamos a los que queremos,
inventemos cosas que solo por parejas sabemos,
no intentemos ser el que más besa, sino el que besa con más arte.




Que somos artistas! y el amor un lienzo en blanco sobre el que expresar como nos sentimos.
¿Como es tu beso diferente?
¿Es un beso a distancia d esos que tanto necesitamos cuando estamos lejos? ¿Es un beso sabor a arándanos porque te has hartado de las bocas de fresa? ¿Es un beso con sorpresa que esconde una nueva regla en tu juego? ¿Es un beso que escribe como tiza en una pizarra un te quiero en blanco puro? ¿Es un beso con burbujas, de esos granujas que quieren pasar al siguiente nivel? ¿Es un beso entre sábanas que te anima a despertar? No es un beso de mucha gente, es tu beso diferente.
- Creemos besos en los que creer, eliminemos tópicos en los que caer, que la rutina no te secuestra si sabes combinar amor, invención y placer-





...Paula

Cuanta reflexión propia

jueves, 16 de junio de 2011

Capítulo 11: Creo que es verdad eso del punto de no retorno...

Llegados a un punto no hay vuelta atrás. En los agujeros negros cuando no respetas la distancia mínima de seguridad entras en su campo de absorción. Ya no puedes escapar. Acercarte demasiado puede ser muy peligroso. Está claro que quien juega con fuego se quema..
Si vas vagando por el universo y de pronto te da por investigar, por experimentar nuevas sensaciones, y traspasas la zona mínima de seguridad puede que acabes dentro de un agujero negro sin poder salir. No te estoy dando una clase de astronomía ni nada parecido... intento ver un agujero negro como si fuera una droga a la que no te puedes resistir. Y es que esta teoría del agujero negro es aplicable a todas las drogas, pero muy especialmente a una: a los besos.




Cuidadito con traspasar la distancia mínima de seguridad, porque llega un momento en el que no hay vuelta atrás. Cuando estas sumamente cerca de alguien que te deja sin aliento, tan cerca que si le miras a los ojos parece que tienes frente a ti a un cíclope que te mira sonriendo, es muy dificil salir del campo de gravitación de los besos porque te atrapa. La tentación te invade hasta tal punto que sabes que ese momento que estas viviendo justo antes del inevitable beso es casi más especial. Te mira y sus ojos brillan. Y rápidamente la tentación se hace insoportable, algo superior a ti y te rindes ante ese beso.
Sabes que pasa? Que cuando un beso se avecina la improvisación te domina. Y si en medio de una conversación aparece el silencio porque las palabras ya no tienen nada que decir, notas que tienes que contar otro mensaje en el que no hay palabras que valgan,y simplemente pasa. No hay que buscar las razones, no hay que buscar los porques, y no hay que pensar. Eso es lo más importante. No hay que pensar. Si piensas te aseguro que empezarás a darle miles de vueltas. Es común que las personas se pongan a pensar después de un beso y la caguen. Algunos piensan que el beso ha sido un error que ha jodido toda la confianza que habíais construido juntos y que ha significado un paso para atrás, otros comienzan a pensar en la posibilidad de empezar una relación, de presentarle a sus padres, de casarse de tener hijos, de tener nietos... bueno, igual no tan exagerado, pero si que llenan su cabeza de pensamientos sin contar con los sentimientos del otro, otros piensas sin parar sin entender que pudo fallar que eso nunca debería haber pasado...
pero ha pasado, ha pasado y eso nadie lo cambia porque ni se puede viajar al pasado ni existe algo que borre los recuerdos del cerebro como hacían los men in black... asi que para de pensar, no pienses, dejate llevar! Que no hay que pensar, que hay que sentir. Hay que buscar dentro olvidándote de que tienes cerebro e intentando descifrar el mensaje del beso, si es que lo ha tenido.

Hay que saber diferenciar entre besos que aparecen así sin avisar por el deseo de probar que sin saber porque en un momento dado te hace perder el control, y besos que te dicen: hacía mucho que nada me llenaba tanto, te quiero.
sin amor todos los besos son el mismo, porque son todos una prueba en la que realmente poco te importa que ese beso no tenga significado.


...Paula
Cuanta Reflexión Propia

muerde la vida

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