Ser único. Ser feliz.

- Eso no es normal

- Lo sé. Pero, ¿quién quiere ser normal?

miércoles, 8 de febrero de 2012

Tipo seductor, bohemio.

Tipo seductor, bohemio.



Tipo seductor, bohemio,
de música en el alma.
El de los acordes:su gremio.
De guitarra en mano,
y musa en cama.



Lo que de él me atrapa es todo.
Tipejo de hoy, y no hay mañana.
Son sus maneras, son sus modos,
son sus notas que arañan mis entrañas.



Dormía el Sol y brillaba la Luna,
noté como tus notas me desarmaban.
Nos comimos las estrellas una a una,
el alcohol o tu música me desnudaban.




Piel con piel bailando y jugando,
fumándonos la noche entre las sábanas.
Piel con piel: borrachos perdidos,
fumándonos la noche de madrugada.



El amor nos hizo, o el amor hicimos,
amanecimos sonriendo: tú tarareabas.
Robándonos el aire y los suspiros,
con tu mirada infinita me perforabas.



Guerra de almohadas: luces encendidas,
ebrios de vida: luces apagadas.
Tipo seductor, cazador de almas.
Alma de soñador, soñador sin trabas.

A patri





¿De quien habla la chica a la que le da por escribir?

Hablo de esos tipos con los que no es posible mantener la cabeza fría. Ellos y sus guitarras.
Sus notas y sus melodías hacen que hacen que ardas.



Y algunos diálogos nocturnos de los que dejan sin palabras...

-Vuélvete loca, mírame. Deja que el deseo fluya.
- Sabes que tú para mí, que yo soy tuya porque loca me vuelves cuando me miras así.


NOTA: el sex-appeal de los músicos

miércoles, 25 de enero de 2012

Capítulo 18: Los besos piden perdón a la experiencia.

Quería escribir un capítulo en el que pudiera disculparme a todos los que han gastado su tiempo leyendo al menos uno. Así mismo, sería éste un buen momento para pedir perdón a todos aquellos genios de la historia por escribir sobre la vida cuando aún me falta saber mucho hasta sobre mi misma. Sé que si el mundo fuera un gran postre mi concepción de la realidad abarcaría poco más que lo que ocupa la guinda. Incluso sé que mis historias, que parecen abordar muchas preocupaciones de la adolescencia, desembocan siempre en unas conclusiones que  parecen acusar más que construir. Por todo esto debo disculparme, pues la falta de experiencia en la vida me puede hacer aconsejar a veces sin tener conocimiento de todas las partes implicadas en los distintos problemas que planteo. Sin embargo, me gustaría aclarar que todo lo que escribo sólo intenta despertar en  quien lo lee el deseo de buscarse a sí mismo para ser feliz. Por todo esto, y aunque nada de lo que pienso  sea  en absoluto válido ante cualquier circunstancia, quiero avisar a los lectores de que los capítulos se inspiran en sentimientos en estado puro, por lo que los éstos sólo deberían suponer una propuesta de forma de vida.

Puesto que es justo ahora cuando mis sencillos capítulos cumplen la mayoría de edad no veo mejor momento para dar las gracias. Siempre he oído que los jóvenes somos el futuro del mundo, pero bajo mi punto de vista deberíamos valorar que las herramientas que tenemos los jóvenes para mover el mundo a día de hoy gracias a todos aquellos que nos precedieron y se atrevieron a levantarse y gritar que era posible llevar a cabo una idea. Otra cosa es que los jóvenes seamos capaces de aprovechar lo que ya tenemos y sacar nuestras ideas a la luz, porque es ahora cuando nos toca a nosotros hacer los deberes.

Los besos inexpertos piden perdón a la experiencia.






-A veces más es menos, y sólo quería que la experiencia supiera que los besos inexpertos saben que no saben-





Pauli.

Cuanta reflexión propia

domingo, 25 de diciembre de 2011

Capítulo 17: Demasiada preocupación por el envoltorio cuando al final siempre se rompe en cinco segundos y medio.

A unas pocas horas para levantarnos y descubrir si esta Navidad  los regalos que damos y recibimos son los acertados, he salido con mi madre  a comparar algo para adornar la casa. Todo estaba lleno de gente con prisas haciendo sus últimas compras y gastando las reservas de papel de regalo del centro comercial. Me he puesto a pensar cosas raras, como de costumbre, y me he dado cuenta que dentro del espíritu de la Navidad, una de las cosas que más nos preocupaban es decorar suficiente todo lo que nos rodea. Todos absolutamente todos los que nos encontrábamos allí estábamos obsesionados por decorar adecuadamente. Desde las dependientas que trabajaban a destajo, hasta una señorita que colocaba estratégicamente el turrón de chocolate para formar una pirámide perfecta.
Una chica  rebuscaba entre el montón de papeles de regalo, uno que combinara con la cinta que pretendía ponerle por encima, mientras un matrimonio se peleaba con la dependienta porque se les habían acabado todos los papeles de color rosa. Incluso yo estaba allí rodeada de decoradores compulsivos buscando algo para decorar mi casa. Yo ya sabía que vivía en una sociedad materialista, pero nunca me había parado a pensar cuanto nos importa que todo este perfecto.
De toda esta historia hay algo que me empezó a preocupar cuando empecé a pensar en todo esto, y que me sigue preocupando varias horas después. Mi preocupación está más allá de criticar el materialismo. Mi preocupación pretende avisar de que en realidad el envoltorio es poco importante.
La mañana de Nochebuena todas esas personas están preocupadas por idear cual es la mejor manera de empaquetar un regalo, y en cambio la mañana de Navidad unos pequeños monstruitos y otros no tan pequeños arrasan con todo el papel de regalo que se les pone por delante buscando no decepcionarse con lo que este papel esconde. Creo que esto nos debería hacer reflexionar si el envoltorio realmente importa algo, pero como eso es sólo lo que yo creo, proseguiré con los principales motivos de mi preocupación.

Me preocupa exageradamente que esta obsesión por decorar no sólo sea una obsesión Navideña, y te voy a intentar explicar por qué.

En muchos casos la falta de identidad personal  nace de la mano de la obsesión por demostrarle al mundo que tu envoltorio es de calidad, pues quienes viven locos por mostrar un buen envoltorio olvidan la importancia de que el regalo no decepcione. Es decir, si piensas que los que te rodean se fijarán en si los colores del papel de regalo combinarán a la perfección dejas de preocuparte por  enseñarle a alguien que tu no regalas las cosas típicas simplemente por salir del paso. Esto es como todo, preocuparte por si gustas por fuera hará que poco tiempo te quede por preocuparte si tu interior es especial.
Supongo que esto lo he aprendido tarde, pero ahora en cuando me doy cuenta de que decorar es sólo una forma de engañar sobre el verdadero contenido que esconden las cosas. Se piensa que si el regalo te entra por ojo al  final  gustará más, pero hay una cosa clara, las cosas no son como empiezan, sino como acaban, y al final siempre se descubre lo de dentro.

Por todo esto creo que es mejor quedarse con buen sabor de boca y dejar lo mejor para el final, no para lo que se ve a simple vista sino para lo que esa apariencia esconde. Por supuesto, esto no quiere decir que debemos envolver de forma chapucera, pero me gustaría que se pensara menos en lo superfluo.

Aunque no lo parezca, en todo este capítulo andan escondidas referencias sobre los besos, pero para todo aquel al que no le haya quedado muy claro, puedo hacer una última referencia en la que se vea claramente.


-Aquellos besos en los que nos guiamos únicamente  por el envoltorio serán siempre más frustrantes que esos en los que hayamos descubierto cuanto nos gusta el regalo. Sin embargo si nunca dejamos ver el regalo que llevamos dentro, el envoltorio nos dejará vacíos-


...Paula



Cuanta reflexión propia.

* escrito en la Nochebuena de 2010

viernes, 23 de diciembre de 2011

Capítulo 16: El muérdago te da el primer empujoncito...

¿Alguna vez te has dado cuenta de que nos pasamos la vida pidiendo permiso?
Es normal que sea así, porque cuando somos pequeños no tenemos ni criterio ni experiencia para valorar la situación, y cuando crecemos tenemos alrededor muchas personas en las que debemos pensar  antes de actuar. Sin embargo nadie pide permiso y espera ansiosamente esperar un no, bueno al menos casi nadie, porque está visto que hay gente para todo.  Hasta para pasar por la vida en automático sin pararse a pensar. 
Muchas veces sin embargo, cuando pedimos permiso la respuesta es no, y esto ocurre porque vivimos en una sociedad reglada en la que hay ciertas cosas que no son políticamente correctas o que los que te rodean no ven bien que hagas. Creo que después de 15 capítulos ya sabéis que estoy en contra de seguir algo por el simple hecho de que esté establecido, y mucho más de hacerlo por quedar bien ante los demás; Sin embargo yo entiendo que el ser humano necesita reglas principalmente para no dañar al resto de personas que nos rodean. Lo que pasa es que  cada vez que alguien no te de permiso para algo para mí la mejor opción es escuchar una explicación y hacerlo sin mirarse el ombligo por un momento comprendiendo si realmente es razonable lo que se argumenta y valorando objetivamente y sin tener en cuenta tus ganas si la regla establecida ha sido establecida con criterio. Sé perfectamente que esto es díficilísimo, pues somos seres incapaces de eliminar toda nuestra parte subjetiva, pero debemos intentarlo, pues una buena argumentación por nuestra parte puede poner la partida a nuestro favor. De todas formas, por muy buenos y objetivos que sean tus argumentos a quien le pediste permiso siempre tiene la última palabra, luego tú eres libre de obedecer o no atendiendo a las consecuencias...


¿Por qué me enrollo tanto con todo esto?


Pues muy sencillo, para que veas que el conseguir permiso es muy difícil porque los seres humanos actuamos a partir de prejuicios y leyes establecidas que tratan a todos los seres humanos por igual en todas las situaciones. Esto es así incluso  aunque todos seamos únicos y no actuémos de la misma forma ante dos situaciones idénticas. Por ejemplo, los padres tienden a pensar que las niñas son más indefensas e influenciables que los niños, y por tanto, sin tener demasiado en cuenta la personalidad de sus hijas las protegerán más insistentemente que a sus hijos. Esto está claro que depende de la persona porque hay chicas con las ideas muy claras y chicos que no las tienen tanto. Por lo tanto, lo que intento aconsejar es que dejemos de pedir permiso para todo, porque es cierto que hay cosas que necesitamos preguntar, pero puedes estar seguro de que no para todo se necesita la aprobación de alguien.

Si nos adentramos  en el mundo de los besos, pedir permiso se convierte en algo absurdo. Pedir permiso antes de dar un beso es de indeciso. Además si se pide permiso automáticamente, la improvisación desaparece y el factor sorpresa se esfuma, es entonces cuando entra en funcionamiento la parte racional del cerebro que hará que le de tiempo a pensar y a no darte permiso...

Es más si no te da permiso la situación es igual de incómoda que si después de besarte te dice que el amor no es correspondido...

Dejarse llevar por los impulsos es imprescindible, y  si se necesita un empujoncito en estas fechas el muérdago puede ayudar...
Yo creo que la tradición del beso debajo del muérdago surge cuando tras un momento de silencio uno de los dos por fin se decide a lanzarse sin preguntar, y después para justificarse inventa la tradición como si esta proviniera de una leyenda de amor...

Seguro que en ese momento entre la distancia mínima de seguridad, y lo irresistible que sonaba que se hubiera inventado una leyenda solo para besarla, ella se replanteo su relación con él...

Por eso yo creo que no debe darnos miedo arriesgar en el amor porque las situaciones diferentes son las que al final convierten la historia en especial. Además antes mencioné que nuestra sociedad está reglada, pero esta visto que NADIE puede poner reglas unánimes para todas las historias de amor, porque siempre seguirán existiendo personas con brillo en los ojos que luchen contracorriente por intentar mantener la intriga en todos y cada uno de los momentos de su historia.


Atrévete a inventar tu propio muérdago.



...Paula

Cuanta reflexión propia


PD: ese hombre fue un visionario que comprendió que antes de un beso sobran las palabras y que es mejor guiarse por impulsos y establecer así reglas mútuas que sólo hagan más morbosa e interesante la vida de aquellos que la comparten.

muerde la vida

HAIRCUT from MAMMOTH on Vimeo.