Ser único. Ser feliz.

- Eso no es normal

- Lo sé. Pero, ¿quién quiere ser normal?

martes, 31 de mayo de 2011

Que la lluvia resbale por mi cuerpo.

Era casi de noche, pero ninguno tenía noción alguna de la hora. Llevaban probablemente horas apalancados en su refugio, y ni siquiera tenían muy claro si les tocaba comer o cenar. Un par de ellos se dedicaban a discutir sobre el botellón del día siguiente. Faltaban unas cuantas botellas y ambos se dedicaban a echarse la culpa el uno al otro. El resto sin embargo, ya se preocuparían de la ausencia de alcohol cuando llegara el momento, y mientras tanto se dedicaban a exprimir ese día cualquiera al máximo. A lo lejos uno se encendía el octavo pitillo de la tarde, o al menos el octavo que ella veía que se encendía. Él mientras tanto, hablaba por teléfono con alguien aparentemente importante, y se chuleaba con cada calada. En el sofá, una muralla de chicas se disponían a hablar entre ellas, pero sin entender muy bien que hacían ahí sentadas. Alguno que otro se les acercaba, pero al poco rato salía despavorido al encontrarse sólo ante el peligro: un “vive la vida” dándose a conocer entre doscientas mujeres sanas. Ese valiente que probablemente le había echado más huevos que a nada en su vida para acercarse a la muchedumbre, había vuelto bastante convencido de que tardaría años en recuperarse y ser capaz de intentar atacar de nuevo.
Así estaba el patio, y nadie sabía muy bien de quien era la culpa, pero los días, los meses y los años seguían pasando sin que las cosas mejoraran en este tema. No obstante, ellas seguían apareciendo de vez en cuando, todas juntas eso sí, lo que parecía significar que esperaban que algún día la cosa se normalizase, pero fiesta tras fiesta la historia se repetía y cada vez era más absurda. Es curioso como a menudo el silencio reinaba, lo que hacía parecer que las fiestas fueran en realidad historias sacadas de películas de Woody Allen en las que siempre piensas que tiene que haber una trampa, pero en este caso la hubiera o no el absurdo reinaba sin que nada cambiara.
Tras darle vueltas a todo esto una vez más, ella siguió analizando el resto de aquella habitación. En otro sofá medio destartalado estaban apilados medio kilo de abrigos y cazadoras, y a los pies de éstas se podían ver unos cuantos cascos de moto.
El ambiente estaba cargado, debían llevar al menos tres horas ahí y la cantidad de humo acumulada les impedía ver con claridad las cuatro paredes de aquel sitio en el que tanto les gustaba juntarse. Ella odiaba el tabaco, pero odiaba aún más el olor que se te queda en el pelo después de salir de un lugar ahumado. En realidad, sobre el tabaco aborrecía casi todo. No podía soportar el sabor de un beso de un fumador que acaba de dejar el pitillo, porque esos besos sabían casi tan amargos como si estuvieras chupando un cenicero. Y no soportaba en absoluto la dependencia que crea en las personas. Sin embargo, había algo que si que le gustaba ,y ese algo era precisamente el exceso de humo tras haber desperdiciado una tarde con esa pandilla de chiflados.
Fuera la lluvia había decidido bailar claqué, y las gotitas sonaban insistentes en la ventana, lo que hacía que aumentaran las ganas de quedarse ahí de por vida. Sólo pensar que para volver a casa había que mojarse y pasar frío en la moto le agotaba, y por esa razón decidió inundarse de ese calor que infestaba la habitación. Sabía que algunas veces no encajaba muy bien en ningún lado, y que incluso ellas pensaban que su utopía traspasaba unos límites que a veces le alejaban del resto, sin embargo estaba acostumbrada y lo único que quería era volcarse en todo aquel a quien quería aunque algunas veces no fuera fácil. Se quedó un rato mirando la ventana y empezó a imaginar que las gotas eran corredores diseñando en pocos segundos una carrera. Le encantaba diseñar juegos estúpidos como ese siempre que la melancolía decidía visitarle, y se quedaba pensativa analizando que gota había ganado la carrera. No sé si con el objetivo de no parecer autista, o llena de curiosidad por analizar la habitación al completo, pero lo cierto es que tras un par de carreras de gotas volvió a su tarea de analizar esa habitación.
Cuando volvió a la realidad, en seguida se dio cuenta de que había mucho ruido. Alguien había puesto la música muy alta y algún roquero se dedicaba a cantar a pleno pulmón. También se oían gritos. Unos cuantos jugaban al pócker sobre algo que algún día fue una mesa. Se reían y se vacilaban sin parar, disfrutando al máximo cada segundo. Otro grupito se dedicaba a subirse a un carrito del supermercado y a hacer extrañas carreras con él. Pero el nivel de ruido aumentaba aún más cuando dos chicas con unas cuantas copas encima se dedicaban a ligotear con otro grupo que no hacía nada. Ligotear ya era algo, y en vacaciones está prohibido hacer varias cosas a la vez.
De repente entre la pirámide de cazadoras empezó a sonar un móvil, y una de las chicas del sofá, que parecían haber entablado una conversación divertida, se levantó a por él. Era su madre que le avisaba de que como no volviera pronto a casa,la ausencia de cena iba a ser el menor de sus problemas. Eran ya las diez y ninguno se había dado cuenta. Pocos solían dar explicaciones en sus respectivas casas de su paradero, aunque alguno que otro cogió el móvil para avisar de que no iba a cenar. Como era de esperar todas las chicas silenciosas tenían que irse a cenar a casa, y eso le recordó que ella también debía hacerlo, pero no quería, así que se limitó a pedir permiso para quedarse y fue ésta una petición exitosa. Ella le sugirió a sus amigas que se quedaran ellas también, pero entre que alguna estaba aburrida, y que alguna otra tenía a los padres a punto de establecer un castigo de por vida, se fueron todas a sus respectivas casas.
Una de ellas había prometido volver en cuanto acabara la obligada cena, y al ver que su amiga no estaba demasiado animada ese día sugirió que a su vuelta tendrían una conversación seria.

Ella se acercó a la mesa del pócker. Más gente llegó con agua en el flequillo y ganas de fiesta y ella con media sonrisa por sentirse un poco extraterrestre, volvió a la ventana y empezó a tararear algunas de las letras que se escuchaban. Justo le llegó un mensaje de una amiga con la que hacía medio siglo que no hablaba, y como era un buen momento cogió el móvil y se dispuso a llamarla. Fue en ese momento cuando alguien se le acercó por la espalda:






  • ¿Ibas a llamar a alguien? Espera, no lo hagas, quiero hablar contigo.
  • ¿Qué quieres? ¿No puedes esperar?
  • No, no puedo. Creo que ya he tenido suficiente paciencia con tu afán de hablar filosofeando.
  • Ahhh claro. Pobrecito. Mira a ti nadie te ha pedido que me escuches, así que si sigues haciéndolo igual es porque algo te ayudan mis filosofías imposibles que sólo se dedican a desordenar la vida que la gente cree vivir.
  • Vale, esta bien. Nunca comprenderé porque quieres hacer esto por nadie, y mucho menos por mi. Pero déjame hablar por favor. Una vez me dijiste que el mundo no morirá nunca por falta de maravillas sino por falta de asombro, así que ¿por qué no lo pones un poco en práctica y dejas que te sorprenda?
  • Hacía mucho tiempo que quería oír esas palabras, ahora sólo queda que conozcas algo de mi que ni siquiera sepa yo misma para que consigas dejarme con la boca abierta.
  • Chiquilla eres muy exigente. No seas dura conmigo que es mi primer intento.
  • Menos hablar, que estoy impaciente.
  • Está lloviendo ¿no?
  • Si, eso parece. Digo yo que ese líquido que incomprensiblemente cae del cielo, debe ser lluvia. ¡No me digas que esa es la sorpresa!¿ He vivido toda mi vida en una mentira pensando que algunas tardes de invierno llovía, y en realidad no era lluvia lo que caía del cielo?- dijo con tono irónico resultando un poco arisca.
  • Te vas a quedar con las ganas ¿sabes? Aunque no te alejas demasiado...
  • Veo que aprendes deprisa. Dispara.
  • Yo lo que vengo a revelarte hoy es por qué algunas veces no te sale la sonrisa por mucho que lo intentes. Quiero explicarte de donde procede esa especie de mueca indescriptible, y tan divertida que se te queda cuando quieres que nadie vea tu dolor pero en realidad dentro de ti agonizas.
  • Si consigues decirme por qué es eso te juro que te hago miembro oficial de la gente que ha conseguido quitarse las legañas de los ojos y abrirlos de una vez.
  • Ve sacando el formulario de inscripción bonita, porque pienso hacer que no puedas creer que yo he sido capaz de llegar a esas conclusiones. Es más, no lo creo ni yo. Definitivamente me lo estas pegando.
  • ¿También te he pegado yo esa odiosa manía de no ir al grano?
  • Sabes que si.
  • Bueno, como no empieces de una vez te juro que me largo a llamar.
  • Vale. No es lluvia eso que cae del cielo. En realidad es tristeza. Cuando te sientas triste debes dejar salir de ti la tristeza ya sea contándole a alguien que te preocupa, o gritando hasta que no quede nada de tristeza en ti. Cuando estés triste la solución no es llorar para tus adentros porque así poco a poco te inundas hasta que llegue un momento que te ahogues en dolor. Siempre debes sacar tu tristeza, dejar que esta se evapore y convierta en nubes. Deja que las nubes lloren por ti, que formen charcos que sirvan para hacer guerras de barro en otra parte. Recuerda que esas lágrimas que dejes caer servirán para regar otras sonrisas, y deja de atormentarte pensando que estas sola, porque no es así. La verdad es que yo nunca antes había sido positivo, pero me has enseñado que es muy importante sonreír y dejar que los demás se pregunten por qué. Es eso lo que te falta a ti ¿sabes?. Tu has conseguido creer en ti misma y a leer entre líneas el guión este que casi todos aceptan al pie de la letra, y eso es algo que te hace grande porque no todas las personas son capaces de aceptarse a si mismos y luchar por lo que quieren. Pero hay algo de lo que no te has dado cuenta, y es que cuando has aprendido todo eso automáticamente has querido ayudar a otras personas a que también lo aprendan olvidando que muchas no quieren hacerlo, y otras tantas no pueden entenderte. Por eso tienes dolor dentro. Porque sabes que todo esto que estás haciendo es algo bueno, pero en realidad no tienes una razón para hacerlo. Y hay algo que tu no sabes, porque tu piensas que todo este esfuerzo no sirve para nada, pero has removido muchas mentes, y eso ya es algo.
  • ¿Sabes lo que es algo? Que he removido la tuya. Si pudieras oírte igual te llamarías a ti mismo bicho raro.
  • No creo que eso sea una crítica. Gracias.
  • ¿Sabes lo que vamos a hacer?- preguntó con cara divertida.
  • No tengo ni idea muchacha. Eres una caja de sorpresas, y que haya sido capaz de sorprenderte un poco no significa que ya pueda leerte la mente.
  • Te sorprendería lo que creo que eres capaz de hacer, pero aún así te diré lo que vamos a hacer. ¿Ves esta ventana que he estado mirando unas tres horas? Vamos a jugar al ahorcado en ella con la condensación que ha formado la tristeza.
  • Te encanta inventar a todas horas, no sé yo si esto se acerca ya al límite de locura, pero gracias por enseñrme otro lenguaje con el que sabes hablar. A partir de hoy podrás incluir en tu curriculum: “ Hablo lenguaje del vaho en las ventanas mojadas de tristeza”
  • Jajajaja. Deliras. Empiezo yo. Es una palabra de seis letras.
  • Eso, no es una casualidad. El seis ya me dice que tramas algo. Voy a decir la letra G de gracias.
  • Si, mi palabra tiene G, pero es más bien una G de otra palabra seis letras.
  • Lo sabía. Y no me preguntes por qué, pero creo que ya sé cual es la palabra. Y la acepto.
  • Tienes que escribirla para que yo reconozca tu victoria.
  • Es guerra, y claro que acepto una guerra de barro con la señorita torpeza encarnada. Me muero por ver como combina esa falda con medio kilo de barro incrustado por encima.






Ella no dijo nada más. Simplemente abrió la puerta y salió fuera lo más rápido que pudo. Antes de empezar a preparar la munición se quedó unos instantes dejando que el agua de lluvia le empapara completamente. Él tardó un poco más en salir porque se había encargado de avisar a todos los chiflados de dentro de que fuera habría guerra de barro a la luz de la luna, pero en cuanto salió ella le tenía preparado un regalito de bienvenida que acabó estampado en la cara de él a modo de inicio de la guerra.
Se lanzaron tanto barro que prácticamente acabaron todo el que había, y cuando por fin firmaron el tratado de paz entre risas, todos entraron dentro a calentarse. Después de aquella locura a ella le quedaba algo por aclarar:
  • Sabes por qué me gusta tanto sentir que el agua de lluvia me moja.- dijo ella dirigiéndose a él.
  • No tengo ni idea, porque tienes pinta de niña pija y lo último que te pega es encresparte el pelo bajo la lluvia- dijo alguien
  • No hagas ni caso, lleva una cuantas copas encima- dijo él
  • Tiene razón yo parezco una niña pija. Pero no me importa lo que parezco, me importa lo que soy, y soy una chica muerta de ganas de vivir. Y sentir la lluvia resbalar por mi cuerpo cuando todos esperan que resbale por mi paragüas me hace sentirme viva.




Pauli.


Me dio por escribirlo el 1/ 2 / 11, y es que le di mucho al coco.

viernes, 27 de mayo de 2011

Capítulo 9: La vida en beso.

Unos se dedican a contar la biblia en verso, a decir que se bebieron todo el mar cuando no fue ni un vaso lo que tomaron, no fue ni eso. Unos se dedican a rendirse, a aparentar, a vivir sus vidas sin soñar, a no darse cuenta que su esencia esta muriendo. Unos se dedican a navegar, pero pocos son los que lo hacen por amor a la mar, y muchos son los que persiguen a otros náufragos sin puerto. Unos olvidan lo que es amar cuando empiezan actuando sin pensar, cuando actúan pensando en quien les va a amar por actuar.
Sabes, yo te puedo contar que pocos son los que en realidad, los que escuchan, los que entienden y comparten lo que piensas, lo que amas, lo que sueñas, lo que dices, lo que es para ti la felicidad.
Pero y eso que más da? Lo que no puedes hacer es abandonar, porque algunos no entiendan de autenticidad, porque muchos se conformen con la superficialidad, tu persigue lo que quieres para que pueda ser realidad.

Te mentiría si dijera que no vivo expectante, si contara que soy de acero que no siento, te engañaría si escribiera que no intento cada instante que cada uno por su parte se de cuenta de quien es, que los besos son algo inquietante, si te digo que no creo ser capaz de enamorarme te aseguro que te miento. No es verdad que no amo el chocolate, tampoco pienso que la tristeza se hace fuerte cuando hay mal tiempo, y no me gustan los domingos por la tarde, pero me chiflan las películas de miedo. Si te atreves a bailar con elefantes, a cruzar nadando el desierto, a no ser más el de antes, a contarme tus secretos...
La vida puede ser un gran mural, o puedes tomartela con gas pero yo hay algo que prefiero. Ahora yo te voy a contar, porque me ha dado por rimar, porque no se puede vivir sin amistad, y porque del mundo el motor son los besos.
Si los besos son de verdad, no hay nada más sincero que poder regalar, es por eso por lo que yo prefiero. Yo prefiero siempre improvisar y que los besos constituyan la regla con la que gobernar, poco a poco la vida de cada cual.

La vida en beso lo puedo titular, y aquí ya dejo de rimar para explicar un cachito más de lo que siento...




La vida en beso, cada día cuando escribo me doy cuenta que en el fondo quiero eso. La vida en beso. Levantarte una mañana con ganas de achuchar, de inventar, de hacer del día un día original, en el que la improvisación, tus besos, y nuestra locura con una pizquita de juventud sean los ingredientes para cocinar. Que no me importa lo que digan, eso ya da igual. Si puedo tener la vida en beso, que otros vivan su felicidad a su manera. Que yo quiero romper las fronteras, hundirme en millones de besos sin espera, declararte la guerra con trocitos de pera o pasarnos una tarde imitando a cualquiera
La vida en beso, los años en caricias, los meses en sorpresas,los días en tu y yo.

...Paula


Cuanta reflexión propia.

jueves, 26 de mayo de 2011

Capítulo 8: Los besos son como las cerezas, uno te lleva a otro.

En este capítulo intervienen mi fruta favorita y eso de lo que poco a poco estoy haciendo un master: los besos.

Las cerezas son esas frutas que imaginaba que eran pendientes mientras me las comía siempre y cuando venían de dos en dos. Luego estaban sus primahermanas las picotas, pero claramente no era lo mismo. Para mí las picotas no eran más que una barata imitación con la que no se podía jugar a nada.

Creo que las cerezas pueden enseñarnos mucho y si te fijas un poco siempre que aparece una cereza en tu vida es por algo bueno. O por lo menos esto era así cuando las frutas de verano se compraban en verano y en invierno te encontrabas poco más que un par de manzanas en la nevera. No me canso de decir que todo está en continuo cambio, y es que ya ni compramos cerezas en la época de las cerezas ni decimos tequieros cuando queremos decirlo, ni robamos besos cuando perdemos la cabeza porque ya nadie pierde la cabeza espontáneamente, sólo se pierde la cabeza si estan los amigos mirando o si hay que aparentar llevar unas veintitrés copas encima.
Una cereza en tu vida era siempre signo de que algo bueno se avecinaba:
Una cereza en tu nevera significaba que el verano estaba a la vuelta de la esquina
Una cereza en tu copa de champán te estaba advirtiendo de que había algo que celebrar en compañía: que esa noche se iban a robar más besos que las noches asecas.
Una cereza en un sueño dicen que es signo de honestidad, de tranquilidad, de que tienes la conciencia limpia.
Una cereza en una clase de mates puede servir para matar dos pájaros de un tiro: el hambre y el aburrimiento.

Además yo se de alguien que guardaba los huesos de las cerezas para dibujarles caras y coleccionarlos por el simple hecho de que estas,como los besos, son algo inquietante.




Una vez conocida parte de la magia de las dulces cerezas toca saber que tienen que ver con los besos ¿no?
Cuando realmente das y recibes besos puros, con mensaje, invisibles, penetrantes e infinitos, mantener en tu vida estos besos te puede más que cualquier otra cosa. Me hace gracia como alguno que otro empieza necesitando alcohol, tabaco y fiesta porque todos a su alrededor le cuentan que se es más feliz necesitándolo, y acaba por necesitarlo realmente. Son estos personas felices con felicidad momentánea que se extiende excepcionalmente a lo largo de un fin de semana, pero que desaparece cuando los efectos de todas estas sustancias adictivas se esfuman hasta el siguiente fin de semana. Cuando experimentas un beso infinito olvidas la felicidad pasajera que te daban tdas esas sustancias de fin de semana y pasas a querer llenar tu vida de otra sustancia adicctiva: esos besos.
Claro que tu no estas dispuesto a cambiar la felicidad que experimentas los fines de semana por nada del mundo, sobre todo porque no te llenas de nada que te haga mantener la sonrisa cuando besas. Lo creas o no esto es asi porque todos los besos que has regalado han sido besos vacíos...
No te preocupes, ya encontrarás a alguien que te llene... Pero para eso primero tienes que empezar a olvidar lo que otros puedan pensar de ti, empezar a hacer las cosas por placer olvidando que tu objetivo es parecer más que ser, tienes que preguntarte quien eres y que es lo que te hace feliz a ti, tienes que recordar que eres único y dejar a un lado el tratar de imitar a alguien...

Los besos son como las cerezas, uno lleva a otro. Si coges una cereza y cierras los ojos subiendo tus dedos por el rabito de la primera te encontrarás con la segunda, si cierras los ojos y te encuentras sumergido en un beso infinito automáticamente serás adicto a esos besos y esperarás ansiosamente el segundo. Y es que nadie quiere para jugar una cereza solitaria igual que nadie es capaz de dar un beso con mensaje y no estar contando las horas para que llegue el segundo.
...Paula


Cuanta reflexion propia.

domingo, 22 de mayo de 2011

Capítulo 7. El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario.

Un día él se dio cuenta de que la rutina había llegado muy lejos en su vida. Todos los días ponía el despertador diez minutos adelantado para tener la certeza de poder disfrutar de diez minutos más en la cama, todos los días desayunaba solo hasta que se le hundía la galleta en la leche por estar demasiado tiempo mojándola, era entonces cuando aparecía cada día su madre y le proponía pan tostado recién hecho, todos los días respondía que ya no le quedaba tiempo, que iba a perder el autobús, que quizás mañana, todos los días llegaba por los pelos a coger el autobús y caminaba casi sonámbulo dentro del mismo hasta llegar al asiento de todos los días, todos los días la misma gente que acababa de levantarse le acompañaban durante unas siete paradas,todos los días las mismas manías, todos los días vivía esperando que llegara mañana.
Creía que sólo le quedaba un refugio en el que la rutina muriera desolada, creía que en las historias de amor la pasión y la ternura nunca se acababan. Creía mal pues en la rutina calló su historia. Y cuando se dio cuenta comprendió que ella tampoco estaba enamorada.

Tras el lapsus inicial que le hizo pensar que el amor ya no valía nada, comprendió que la rutina en el amor era solo a algunas historias llegaba. Se preguntó entonces que se podía hacer para evitar a la rutina malvada. Y sin pensárselo demasiado empezó a observar todas las historias de amor que le rodeaban.
Al principio creyó la creencia general que asegura que el tercer beso en cualquier caso es rutinario, porque tras la magia y el morbo de los dos primeros en cualquier historia los demás eran iguales a diario.
Pero comenzó a analizar en silencio los besos rutinarios que a su lado nacían, observando que un beso se convertía en rutinario cuando seguía al pie de la letra y sin modificación alguna una serie de pasos que se repetían.
Como si en vez de un beso se cocinara una tarta, o como si estuvieran aprendiendo un pasodoble memorizando los pasos sin sentir la música anotó los pasos en los que se dividían los besos rutinarios: (1,2,3 miraros fijamente, 1,2,3 giraros un poco, 1,2,3 abrazaros, 1,2,3 beso libre pero siempre sin mensaje. 1,2,3, dile que le quieres.)

Observó que en algunas ocasiones este último paso se omitía, pues no son creibles tantos tequieros automatizados, y se prefiere por norma separarse durante unos segundos y volver al 1º paso. Concluyó que ninguno de los presentes había conseguido superar la rutina, y con ella el fracaso. El amor estaba muriendo, la esencia del mismo se estaba yendo.
Los ojos de aquellos que seguían esta receta no brillaban de amor, se inundaban de la importancia de la apariencia. Los brazos de estos bailarines que odiaban bailar ya no se querían abrazar...

Menuda crisis de amor hay a mi alrededor, sera que ya nadie siente, que todos los te quieros ya pertenecen a la ficción.

Fue entonces cuando vio a dos bailarines alejados del punto de mira de la sociedad, estaban escondidos, casi camuflados para no poder se divisados. Se acercó un poco para ver si sus ojos brillaban o solo eran otros bailarines que no les gusta bailar,cuando apreció el brillo en los ojos de ella. Al principio pensó que no era tan raro ver mujeres que viven inmersas en su cuento de hadas,sin embargo estaba casi dispuesto a poner la mano en el fuego de que los ojos de él no brillarías, pues los hombres de hoy en día son en su mayoría Woody Allen´s que piensan que “ solo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo, y la segunda no me acuerdo.” Y que los ojos de un hombre solo brillan por ilusión como la de un niño en la noche de reyes. No quiso seguir mirando, pues la ausencia de brillo en los ojos de él podría significar la victoria de la rutina sobre el a
mor.


Antes de ver los ojos del hombre que estaban cerrados e inmersos en un beso, se fijó más en detalle en esos besos. Eran besos irregulares, dulces, cariñosos, pero también largos y llenos de pasión, era besos cada cual distinto del siguiente, ninguno de ellos era un beso estándar para toda la gente. Pensó entonces que esos debían ser la primera tanda de besos que compartían esos bailarines y que pronto caerían ellos también en la rutina sin remedio. Pero esos no eran besos torpes propios de la primera vez que dos bocas se encuentran, eran besos experimentados, pero originales al mismo tiempo, incluso algunos no iban a parar necesariamente a la boca. Estaban jugando. Jugando a sorprenderse. Y el chico completamente sorprendido e infestado de intriga decidió finalmente preguntar:
- Perdonar que os moleste...¿Pero serías tan amables de decirme cuanto tiempo lleváis juntos? Es para una encuesta...

Tardaron un poco en separarse, pues nada ni nadie podía interrumpir su beso.
-¿Pretendes que me trague que estas haciendo una encuesta sobre cuanto duran las parejas del barrio?Venga chico dime que te preocupa.- Dijo el hombre, cuyos ojos brillaban más que los de ella.
-Pues... verá... es solo... que desde hace un tiempo no se si creer que es posible tener una historia de amor, o eso es solo cosa de películas... déjelo, es solo una tontería.- dijo alejándose.
-¡Espera! ¿quieres saber si se puede vivir alejado de la rutina y de la mediocridad, si es posible que el amor sea improvisado, que no siga un guión establecido? No te preocupes chico, no son tonterías eso que dices. A tu primera pregunta deberías saber que nuestra relación lleva viva unos cinco años, pero que también tuvo etapas en las que estuvo atada por la rutina. Lo que pasa es que nosotros, a diferencia de la mayoría nos dimos cuenta de que “ cuando todo el mundo piensa lo mismo es que nadie piensa mucho” y decidimos que no haríamos nada porque fuera verdad para la mayoría. Creo que nosotros somos el ejemplo de amor desinteresado, del amor vivo del amor puro, de los besos improvisados, de los besos verdaderos, de los besos mutuos. ¿Quieres que te diga el secreto? El secreto es compartir tu vida con quien tu quieras compartirla, no con quien todos los demás la compartirian por ti, es decir, no la compartas con la más guapa, la más excitante, la más sexy, la más alta, la más superficial, tu debes compartirla con la que más especial te parezca, la que te haga crecer.
-¿Crecer? ¿Quiere usted decir que antes de conocerla a ella era usted más bajito de lo que es ahora?
-Si y no. A lo que me refiero chico, es que lo más importante es tener ganas de descubrir. El amor es algo que no se descubre en una tarde, es algo que está en continuo cambio, y por eso las relaciones entre personas también deben estarlo. Toda relación que pretenda hacer lo mismo el primer día que él último será una relación estancada en la que todos los besos que observes no serán más que besos que siguen un guión. Sin embargo, si juegas con la improvisación y tratas de sorprender cada día a la otra persona, enseñándole cosas que no sabe de ti, o haciendo cosas untos que jamas nunca nadie ha hecho, te aseguro chico que nunca le darás un beso igual que otro.

Después de esto el chico dio las gracias,se fue y escribió en su estudio: hay muchas variables que afectan a nuestro experimento, pero podemos concluir que la improvisación es el único ingrediente indispensable para conseguir que la receta que buscamos sea un éxito.
* Vivimos día a día esperando que pase algo extraordinario que nos saque de la rutina, ese algo extraordinario puede ser el amor, siempre y cuando no introduzcamos la rutina en nuestros besos por miedo a experimentar.*
...Paula.
Cuanta reflexion propia.






muerde la vida

HAIRCUT from MAMMOTH on Vimeo.