Ser único. Ser feliz.

- Eso no es normal

- Lo sé. Pero, ¿quién quiere ser normal?

martes, 25 de junio de 2013

(Ma)ravilla = (Ma)lasaña





Gemidos de buenas noches
se cuelan entre los coches
de la calle de los pintores y los artistas. 

Piel, y labios exploradores
que se atreven con los rincones
mas ardientes que ella deja que él desvista.



El polvo de la pared y las telarañas,
el suelo frío y la maraña de pelo del desayuno
nunca faltaban en esa casa.


Y por las mañanas gemidos y arañazos
convivían con abrazos, besos y una espalda
que a ella volvía tan loca que sólo les quedaba volverse a amar.





La vida eran flores frescas cada mes
y el olor que dejaban por la casa.
La vida era esa sartén
que tenía tan buenas vistas de sus batallas.


La vida era huevos fritos también,
con pasión, zumo y tostadas.
Pero sin duda la miel
era sus respiraciones desatadas.


Se desataban como quien
quiere morir en esa cama.
Se desnudaban y después
ella dejaba de ser dama.


Esa mecedora, ese cartel
contra el que temblar de madrugada.
El lienzo a medio pintar de él
y unas ventanas que no cerraban


Despeinarse era algo que
cumplían a raja tabla
bienvenidos los gemidos que
inundaban Malasaña.






domingo, 17 de febrero de 2013

Salvavidas y a volar



Que todavía sabíamos a mar pese a las cosas que tiene la vida.Que ese sabor y ese saber no se me van con nada por más que froto y más que des-aprendo.Que si sé amar es en parte por tu culpa, pero que de poco más que de lágrimas fue el mar que compatimos al final.Y que duele, y que pesa y que araña y que no nos enfrentamos a nosotros mismos quizás por miedo a amar o quizás por no saber vivir con la mar en calma.

Admite que tú y yo siempre la mar brava. Siempre como si el mar se nos tragara si no pusiésemos todo lo que teníamos que poner para ser piratas luchando en el amar y en el amor. Meses de humedad y de huesos calados de verdades a medias. Los besos cada vez menos convincentes y el amor en decadencia,pero las medias como estilo de vida, eso sí.

Fue tormenta sin calma en el sofá, en la cocina,en la cama, y yo empeñada en ver que no llovía dentro de ti. Que el amor resiste más de lo que dura porque por más cabos sueltos que se encuentran tirados por el barco cuando se está a la deriva el miedo al naufragio deduce tierra a la vista en cualquier brillo en el horizonte.
Algunas veces pensaba que nos retábamos a duelo, pero en realidad me dolías y lo sabes. Yo lo permitía, y remaba, y te decía que perdonaba todo ese jodido dolor que me impedía nadar, y volar, y reir. Éramos grumetes cada vez más ahogados de tanto sol y tanta sal resbalando por los labios y por las mejillas. Resumiendo: El amor en metamorfosis y la mar estampándome fuerte contra las rocas de la orilla eran los ingredientes de una tortilla a la que tú no le echabas huevos ni aún cuando prometías que los traerías contigo la próxima vez.

Hubiera besado tu ingenio a distintas velocidades, pero tantos cañonazos acabaron por herirme prácticamente de muerte y así no. Así no me pidas que ignore el salvavidas que me tira ese barco que quiere curarme. Entiéndelo. Tú me hundes y él me mira y me dice que el dolor y el amor no deben de ser sinónimos en ningún caso. Así que hubo una vez, y otra, y otra, y otra hasta que dejó de haberlas y entonces te rendiste.

Sabíamos amar, pero el mundo se volvió peligroso para mí y además acabaste infectándome con tu jodida indiferencia. Que sepas que no me hundo más, que en el fondo de los pozos se encuentran las sonrisas más bonitas y pienso hacerlo. De aquí al cielo. A volar. Procura cuidarte, y recuerda que siempre serás el abrazo de mi vida.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Agarrándole la cabeza hace suyo ese cuello de cereza.


Ellos dos apagan la luz y encienden las ganas.
Locura, desenfreno, juventud: amor sin canas.

Se miran aunque no se ven,
se respiran y abrazados rien
tratando de no caer.

Ambos cuidan que sólo caiga aquello que les viste,
y él exhausto insiste en seguir siendo el dueño
de ese resuello que prefiere sentir a respirar.


Ella se marea, vacila y se recrea en la sensación
de frío y calor al mismo tiempo.
Cualquiera diría que está tiritando en pleno agosto,
por todo lo que tiembla su cuerpo.

Él susurra y acelera,
sonríe, baja la cremallera
o la sube para jugar.

Y ella desarmada le mira a la cara,
le besa en los labios y adicta a esos besos
y semidesnuda le da otra calada.


Instante de sudor, saliva y porcelana.
Metal, piel y ventana de la que llegan
las luces del garaje o del portal.

Está tensa o relajada, pero en su red.
Piensa mientras nada apoyada en la pared:

“Se atreve a rozar la barrera del seis,
mi número preferido.
Sutil, insistente y delirante
juega a escuchar el número del diablo en su oido.”




sábado, 9 de junio de 2012

Textos pasados, contextos presentes



Amanece y ahí está él: robándote más de la mitad del colchón. Deberían de juzgarle por ladrón , porque en menos de veinticuatro horas por robarte te ha robado hasta el aire.

Prometiste despertarle con el primer rayo de sol, justo a tiempo para ver amanecer, pero es como si algo te impidiera levantarte y dejar de mirarle.


Cierras los ojos y oyes como él respira a escasos centímetros de ti. Él respira, tú le miras y te sorprende verle sonriendo incluso en esas circunstancias.
Lleva un rato acercándose a tí como si quisiera tenerte cerca aún dormido, y no te desagrada. Se acerca tanto que empiezas a sentir que quieres besarle, y su resiración profunda y pausada se entremezcla con la tuya algo más acelerada por la cercanía.

Cuando parece que no hay más espacio entre vosotros porque apenas caben vuestros respectivos alientos,se acerca aún más a ti y casi involuntariamente te alejas un poco quedándote al borde de la cama. Y él sigue con su técnica, avanzando sin obstáculo hasta dominar tu colchón. El muy cardura sabe como hacer que no pienses con claridad incluso con el subconsciente porque, se mire como se mire, a esa distancia solo puedes pensar en tenerle cerca.
Sigue avanzando, como si estuviese empeñado en respirarte,y notas como de un momento a otro va a apoderarse de la cama y te va a deportar al suelo. Así que, dejándole dormir agusto, te separas tú tras una caricia en la nuca. Su sonrisa permanece, y tú, sentada en el suelo, sigues deleitándote con ella. Es inusual hasta para dormir y eso es de las cosas que más te gustan del ladrón de besos que conquista camas ajenas valiéndose de la técnica del despiste.





Algunos juegan con la ventaja de saber desarmarte, cuentan con esa capacidad innata:

"Y tú sigues con cara de tonta semidesnuda y embobada. Y sientes un escalofrío al pensar en la noche pasada"

(Fragmento de un texto pasado, que está vivo en un contexto presente)

muerde la vida

HAIRCUT from MAMMOTH on Vimeo.